Noto un sabor amargo en mi boca y una sensación de
culpabilidad enorme. A sido culpa tuya
estúpida, a sido culpa tuya. Son las únicas palabras que suenan en mi cabeza.
Oigo de nuevo un ruido y corro a tumbarme, no romperé la promesa, eso si que
no. Oigo una especie de chirrido que hace que me piten los oídos, a
continuación como si una puerta se abriese. En ese momento veo una gran luz que
inunda la sala seguida por oscuridad.
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Despierto en una sala iluminada tumbada en una especie de
camilla medica. Trato de levantarme pero hay algo que me lo impide, como si
fuera una especie de fuerza, como si estuviera atada. Levanto la cabeza todo lo que puedo, pero no
puedo ver lo que me retiene. Tengo una extraña sensación de fatiga, pero me
olvido rápidamente de ella cuando observo lo que tengo a mi alrededor. A mi
lado otra camilla como la mía, con James dormido en ella. Sumergido en un
profundo sueño. Tiene el rostro relajado, sin expresión alguna. De repente
comienza a sonar una especie de pitido
que proviene de una maquina a la que parece estar conectad. No puedo evitar
asustarme ¿se estará muriendo? Aparto esa idea de mi cabeza al ver que su
rostro cambia por uno de terror. No creo que los muertos puedan cambiar de
gestos faciales, a no ser que los guardianes si puedan… no lo creo,
sinceramente. Entonces despierta, con la respiración acelerada y trata de
levantarse, tal y como había hecho yo unos minutos antes. Deja de forcejear y
mira a su alrededor. Entonces me ve. Por un momento pienso que quizá se
tranquilice al verme, allí, sana y salva. Pero no. Su expresión cambia y noto
la rabia en ella. No habla. No se mueve. Solo me mira furioso. Es en cierto
modo inquietante.
-Hola James- digo haciendo esfuerzo por no sonar preocupada.
Me da miedo la forma en que me mira.
-Veo que te han atrapado, que se han dado cuenta de que
estabas consciente. Ya habrán empezado con las estúpidas pruebas. Soy el peor
guardián de la historia. Estoy convencido de que se me expulsara del tabulam
custodes.
- ¿De donde?
- Del consejo de guardianes. Más conocido como tabulam.
-Oh venga, ¿no piensas en otra cosa que no sea en protegerme
y en lo mal que has hecho tu trabajo?
No le da tiempo a responder porque entra un hombre de pelo
grisáceo con una larga bata blanca y unas gafas de montura color dorado. De
mediana estatura y bastante robusto. Veo como se acerca con un paso acelerado
con cara seria. Se detiene y pasa la mirada de James mi, y luego al revés.
-Veo que ya habéis hablado. Oh pequeña Gwendolyn, deberías habernos
avisado nada más despertarte, o quizá decírselo a Robert, que ya sabemos que lo
oíste hablar con James nada mas despertarte.- dice con un tono amable demasiado
fingido. Se nota que no es verdad. Se gira hacia James. – Y tu, niño estúpido –dice
con un tono extraño, como neutral, como si no quisiera mostrar lo que piensa, lo
que siente.- ¿De verdad creías que no nos daríamos cuenta de que había despertado?
¿Qué te bastaría con hacerle prometer que fingiera estar inconsciente? ¿Cuánto creías
que tardaríamos en darnos cuenta? Eres más tonto de lo que pensaba. Ya no nos
sirves para nada, creo que será mejor que acabemos contigo ya ¿no?- miro a
James y veo que aprieta la mandíbula. No pueden hacerle nada. No. Veo que el asqueroso
científico se acerca a una máquina y empieza a darle a varios botones. El aparato
comienza a emitir extraños ruidos, y a James comienza a ponérsele la cara
blanca y empieza a gritar.
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