No sé donde me
encuentro, solo paseo por largos y anchos pasillos, buscando a alguien para
preguntar donde se hacen esas extrañas pruebas. No soporto a Peter, es un
cretino. ¿Qué se cree? ¿Qué hace con su vida? ¿Qué tipo de retraso tiene? Lo
odio. Lo odio con todo mi corazón. No le vale con amenazarme, también me tiene
que decir niña sin cerebro. No me gire
al irme, pero estoy convencida de que tenía una sonrisa satisfactoria. Sigo
andando y dándole vueltas a mi cabeza. Si puedo hacer lo que quiera con mi
mente, como piensa James, ¿podría hacer que se quedara mudo? ¿Qué fuera más
amable? ¿Qué desapareciera? Podría intentarlo, pero se con seguridad que no
sería buena idea.
-Eh tu niñata- oigo a Peter. –Te he estado buscando. V e a
hacerte esas estúpidas pruebas y deja ya de dar por culo, aunque sea lo único
que sepas hacer.
Siento la rabia brotando de mi interior, pero prefiero
seguir andando, los mas rápido que puedo sin girarme. Aprieto los puños y
acelero el paso. Pero Peter es más rápido. Me agarra de la mueca y me gira.
-¿VAMOS! No tengo ganas de seguir perdiendo el tiempo.
- Suéltame. – digo lo mas secamente que puedo, tratando de
controlar mi rabia.
-¡NO! –me grita.
- ¡QUE ME SUELTES!- grito y trato de soltarme por mi sola.
Él me aprieta la muñeca y me hace daño. Cierro los ojos y de repente la tensión
de mi muñeca cesa. Abro los ojos y no veo a Peter por ningún sitio. Oigo un
croar por algún sitio. Bajo la vista, y veo una rana. ¿Es Peter? ¿Le he hecho
yo eso? Y, quizá lo peor de todo, ¿me siento culpable? Lo cojo con
suavidad. ¿Qué hago? Tengo miedo. Pero
tengo que dominarlo.
- Vale, Peter, hagamos un trato, si es que me entiendes. Ha
sido sin querer, así que te vuelvo normal, tu no me gritas y nadie se entera.-
digo con la voz más neutra que puedo.
- Croak.
-Vale, no sé lo que significa eso. A ver, tres croak, es
trato hecho, dos croak, es vale, un croak es que no me has entendido.
- Croak croak croak.
- Vale, recuérdalo. – nunca pensé que hablaría con una rana.
Lo dejo en el suelo y me concentro. Al momento está Peter de
vuelta. Abre la boca, probablemente para decir algo pero lo interrumpo.
-Recuerda el trato. Ahora
vamos a hacerme las pruebas esas.- Comienzo a andar.
******************************************
Llegamos a una habitación
donde hay gente esperándonos . No nos hemos dirigido la palabra en todo el
trayecto, cosa que me alegra. Tengo miedo.
Tengo miedo de que diga algo, eso seía romper el trato. A la vez también
por lo que he hecho. He convertido a una persona en rana, solo al estar
enfadada, y sin darme cuenta, así que, si soy consciente, ¿Qué podría hacer?
Espero que nadie se entere de lo que he hecho, de que me juzguen antes de
conocerme, y no quiero ser la que “convirtió en sapo a Peter” . Para nada. Aquí
no conozco a nadie, y solo creo poder
contárselo a Juliette, o como mucho, a James.
Una voz me interrumpe de mis pensamientos.
-Así que tu eres la famosa
Gwendolyn. – dice un hombre algo y delgaducho, con voz alegre y simpática. Me
llamo Rufus, encantado. Si te parece bien hoy solo vamos a hacerte un par de
pruebas, para determinar tu poder, aunque James ya me ha comentado algo,
queremos asegurarnos, sobre todo de la potencia de estos.
-¿ De la potencia?
- De lo poderosa que eres, o
más bien, de lo poderoso que es tu don.
- Ah vale.
- Pues muy bien, empecemos.
Me sacan sangre “para
analizarla” y me conectan a una especie de máquina y la conectan. al principio
no sucede nada, pero luego esta empieza a emitir algunos ruidos. Veo como a mi
alrededor la gente abre mucho los ojos y mascullan sorprendidos. Rufus se
acerca.
-Hemos finalizado por hoy.
- ¿Y los resultados?
- Se los pasaremos a tu
guardián para que te informe.
- ¿ Tan malos son?
- No te voy a mentir, nos
hemos quedado sorprendido.
Asiento y salgo. Creo
conveniente no preguntar si para bien o para mal. No sé si por lo que me puedan
decir, o por miedo a la respuesta. Creo que me inclino más hacia la segunda.
Sin darme cuenta y envuelta en mi pensamiento choco con una persona. James.
-Gwen, te estaba buscando. –
dice con su habitual sonrisa.
-Pues ya me has encontrado.
–digo sonriendo. ¿He dicho eso? Nunca hubiera contestado así a nadie, pero
con
James es diferente. Me siento de otra forma cuando estoy con él, como nunca me
hubiera sentido.
- Ya lo veo. – sonríe-
tenemos que hablar. ¿puedes ahora?
- Claro.ien asi
Me conduce hacia si
habitación, mientras charlamos animadamente. Es imposible aburrirse con alguien
como él. Entramos en la habitación, y nos sentamos, él en una silla y yo en su
cama. Puede que parezca raro, pero estoy comoda, es como si fuera una casa para
mi, así lo siento, aunque sea la primera vez que la veo.
-Gwendolyn, tenemos que
hablar de algo serio.
- Me estas asustando.
- No pretendo asustarte, Gwen.
- Por favor dímelo ya.
-Gwen,
tenemos que hablar sobre tu don…
No hay comentarios:
Publicar un comentario