martes, 21 de mayo de 2013

Capiitulo 9 Rana


 No sé donde me encuentro, solo paseo por largos y anchos pasillos, buscando a alguien para preguntar donde se hacen esas extrañas pruebas. No soporto a Peter, es un cretino. ¿Qué se cree? ¿Qué hace con su vida? ¿Qué tipo de retraso tiene? Lo odio. Lo odio con todo mi corazón. No le vale con amenazarme, también me tiene que decir niña sin cerebro.  No me gire al irme, pero estoy convencida de que tenía una sonrisa satisfactoria. Sigo andando y dándole vueltas a mi cabeza. Si puedo hacer lo que quiera con mi mente, como piensa James, ¿podría hacer que se quedara mudo? ¿Qué fuera más amable? ¿Qué desapareciera? Podría intentarlo, pero se con seguridad que no sería buena idea.


-Eh tu niñata- oigo a Peter. –Te he estado buscando. V e a hacerte esas estúpidas pruebas y deja ya de dar por culo, aunque sea lo único que sepas hacer.
Siento la rabia brotando de mi interior, pero prefiero seguir andando, los mas rápido que puedo sin girarme. Aprieto los puños y acelero el paso. Pero Peter es más rápido. Me agarra de la mueca y me gira.

-¿VAMOS! No tengo ganas de seguir perdiendo el tiempo.

- Suéltame. – digo lo mas secamente que puedo, tratando de controlar mi rabia.

-¡NO! –me grita.

- ¡QUE ME SUELTES!- grito y trato de soltarme por mi sola. Él me aprieta la muñeca y me hace daño. Cierro los ojos y de repente la tensión de mi muñeca cesa. Abro los ojos y no veo a Peter por ningún sitio. Oigo un croar por algún sitio. Bajo la vista, y veo una rana. ¿Es Peter? ¿Le he hecho yo eso? Y, quizá lo peor de todo, ¿me siento culpable? Lo cojo con suavidad.  ¿Qué hago? Tengo miedo. Pero tengo que dominarlo.


- Vale, Peter, hagamos un trato, si es que me entiendes. Ha sido sin querer, así que te vuelvo normal, tu no me gritas y nadie se entera.- digo con la voz más neutra que puedo.

- Croak.

-Vale, no sé lo que significa eso. A ver, tres croak, es trato hecho, dos croak, es vale, un croak es que no me has entendido.

- Croak croak croak.

- Vale, recuérdalo. – nunca pensé que hablaría con una rana.


Lo dejo en el suelo y me concentro. Al momento está Peter de vuelta. Abre la boca, probablemente para  decir algo pero lo interrumpo.

-Recuerda el trato. Ahora vamos a hacerme las pruebas esas.- Comienzo a andar.                        



                                    ******************************************



Llegamos a una habitación donde hay gente esperándonos . No nos hemos dirigido la palabra en todo el trayecto, cosa que me alegra. Tengo miedo.  Tengo miedo de que diga algo, eso seía romper el trato. A la vez también por lo que he hecho. He convertido a una persona en rana, solo al estar enfadada, y sin darme cuenta, así que, si soy consciente, ¿Qué podría hacer? Espero que nadie se entere de lo que he hecho, de que me juzguen antes de conocerme, y no quiero ser la que “convirtió en sapo a Peter” . Para nada. Aquí no conozco a nadie,  y solo creo poder contárselo a Juliette, o como mucho, a James.  Una voz me interrumpe de mis pensamientos.


-Así que tu eres la famosa Gwendolyn. – dice un hombre algo y delgaducho, con voz alegre y simpática. Me llamo Rufus, encantado. Si te parece bien hoy solo vamos a hacerte un par de pruebas, para determinar tu poder, aunque James ya me ha comentado algo, queremos asegurarnos, sobre todo de la potencia de estos.

-¿ De la potencia?

- De lo poderosa que eres, o más bien, de lo poderoso que es tu don.

- Ah vale.

- Pues muy bien, empecemos.


Me sacan sangre “para analizarla” y me conectan a una especie de máquina y la conectan. al principio no sucede nada, pero luego esta empieza a emitir algunos ruidos. Veo como a mi alrededor la gente abre mucho los ojos y mascullan sorprendidos. Rufus se acerca.

-Hemos finalizado por hoy.

- ¿Y los resultados?

- Se los pasaremos a tu guardián para que te informe.

- ¿ Tan malos son?

- No te voy a mentir, nos hemos quedado sorprendido.


Asiento y salgo. Creo conveniente no preguntar si para bien o para mal. No sé si por lo que me puedan decir, o por miedo a la respuesta. Creo que me inclino más hacia la segunda. Sin darme cuenta y envuelta en mi pensamiento choco con una persona. James.


-Gwen, te estaba buscando. – dice con su habitual sonrisa.

-Pues ya me has encontrado. –digo sonriendo. ¿He dicho eso? Nunca hubiera contestado así a nadie, pero 
con James es diferente. Me siento de otra forma cuando estoy con él, como nunca me hubiera sentido.

- Ya lo veo. – sonríe- tenemos que hablar. ¿puedes ahora?

- Claro.ien asi
Me conduce hacia si habitación, mientras charlamos animadamente. Es imposible aburrirse con alguien como él. Entramos en la habitación, y nos sentamos, él en una silla y yo en su cama. Puede que parezca raro, pero estoy comoda, es como si fuera una casa para mi, así lo siento, aunque sea la primera vez que la veo.

-Gwendolyn, tenemos que hablar de algo serio.

- Me estas asustando.

 - No pretendo asustarte, Gwen.

- Por favor dímelo ya.

-Gwen, tenemos que hablar sobre tu don…

jueves, 16 de mayo de 2013

Capitulo 8 Estas preciosa.


Juliette  me da un pijama, y entro en la ducha. Disfruto del agua cayendo por mi cabeza y resbalando por mi cuerpo, como si no me hubiera duchado en meses.  Salgo de la ducha y me envuelvo en una toalla blanca. Me miro al espejo. Tengo un aspecto horrible. Ojeras, pelo alborotado…  Dios, sabía que estaba mal, pero ¿tanto? Me pongo el pijama y nada mas salir lo único que se me 
ocurre  decir: “Tengo n aspecto horrible”. Ella ríe.

-  Eso significa noche de chicas. – dice emocionada.

- Emm vale.


                                                  **************************************** 


Para cuando acaba son cosa de las dos de la mañana y estoy agotada. No me ha maquillado ni nada por el estilo como esperaba, y sinceramente, mejor, porque ¿para qué quiero estar maquillada a las dos de la madrugada estando en pijama? Para nada. Me ha arreglado el pelo, que incluso pareciendo casi imposible, se me había puesto fatal en tan poco tiempo. Parecía que me había dado una descarga eléctrica. Me miro al espejo. Vuelo a tener mi pelo rubio normal, cortado a capas y ligeramente ondulado por la parte inferior. Tengo la piel mas pálida que de costumbre. Nunca he sido muy morena de piel, pero en esta ocasión estoy bastante más blanca. Tengo ojeras debajo de mis ojos. Esos ojos tan extraños que nunca me han gustado, pero que al parecer gustan a la gente, no se por qué.  Azules, de un tono anaranjado o amarillento (dependiendo de la luz) alrededor de la pupila, y en la parte más alejada de esta un tono gris claro, y con ligeras motas blancas apenas visibles por el iris. Sé que no son feos, siempre lo he sabido, pero siempre me han gustado más los verdes, los azules normales, e incluso los marrones, esos ojos que la gente ve como comunes, pero que yo veo preciosos. Dicen que son todos iguales, pero estoy segura de que ninguno es igual a otro, que hay muchas tonalidades, empezando desde los avellana y terminando  por aquellos que a simple vista pueden parecer negros. Me miro sin decir palabra. Nunca me he considerado, por así decirlo atractiva, puede que tenga ese estúpido pelo rubio que muchas quieren, y esos ojos azules, pero la forma de mi cara… no me gusta. Pero por un momento, puede que después de mucho tiempo, me veo bien, me siento, por decirlo de alguna manera, guapa.

-¿Te gusta? – dice emocionada-

- Me encanta- digo sonriendo, siendo totalmente sicnera.

- Estas preciosa.

- Tu eres preciosa. –digo sonriendo. Ella se sonroja. Se queda  callada.

-Y todos los guardianes sois, bueno, tan…  - digo sin pensar, y al momento me arrepiento.

- ¿Tan qué?

- Atractivos. –digo sonrojándome- Juliette comienza a reir.

                                       *****************************************


Me despierta un golpe seco en la puerta. Me levanto ligeramente y veo como Juliette se despierta poco a poco. Se frota los ojos y va a abrir.

-Hola primita, ¿esta Gwendolyn? – oigo a James.

-Pasa – dice con voz dormida.

- Hola Gwendolyn,  ¿Qué tal has dormido?- dice con su habitual sonrisa.

-Bien- respondo aun adormilada.

-Eso espero porque te espera un duro día. Peter te va a enseñar todo esto, y luego te harán las pruebas para determinar tu don, ya que quieren asegurarse, y después de esto comenzarás a entrenar. En ocasiones normales te entrenaría yo por el hecho de ser tu guardián, pero en estos momentos no puedo. Me tengo que presentar en el  Tabulam.

- ¿Y no puede entrenarme Juliette?- digo desesperada.

- Lo siento, pero ella tiene que acompañarme. Parece que no te ha caído muy bien Peter, pero cuando lo conoces bien es un gran chaval, solo que le cuesta abrirse a la gente. Por favor Gwen, intentalo.


¿Me acaba de llamar Gwen? Solo me llama así la gente con la que tengo confianza.


-Vale. –acepto.

-Gracias. – me besa la mejilla y sale.

Me comienzo a vestir y me dejo el pelo suelto. Para cuando acabo llaman a la puerta. Abro y ahí está Peter. Me mira con esa estúpida cara de superioridad. No lo aguanto.

-Oh venga, sé que soy guapísimo, pero si quieres seguir contemplándome hazme una foto, que dura más y no molesta tanto.

- Estoy completamente segura de que tu foto me molestaría tanto como tu.- respondo.

- Me refería a que me molesta que me mires, enana.  – dice con esa voz que me molesta tanto.

- Si, y a mí me molesta  tener que verte y que estar contigo y no te lo digo.

- Lo acabas de decir. Poco educado por tu parte.

- No te mereces ni un mínimo de educación por mi parte. – respondo secamente.

- Oh, mírala, la renacuaja esta se me vacila. Venga ya, a James lo tendrás engañado con esa carita de ángel, y se siente protector contigo por tu pequeña estatura, pero a mí no me importa tu estatura ni tu cara, niña.

- ¿He dicho en algún momento que quiera que te importe?

- Era un dato, para que tengas cuidado conmigo. Puede que James sea mi mejor amigo, pero tu no lo eres, y por mucho que se enfade conmigo, te dejare en tu sitio si te pasas demasiado. Tengo el suficiente poder para encerrarte, te recuerdo que te entreno y puedo usar de excusa que has hecho algo malo y tenerte un par de diitas en una jaula de luz.

-¿Me estás amenazando?- digo mirándolo con cara de asco.

- Veo que entiendes ese concepto. Tienes un poco de cerebro a pesar de ser rubia.

- ¿Qué has dicho?

- Que tienes cerebro para ser rubia. Esperaba que no supieras ni contar hasta el diez.

- Tu lo que eres es gilopoyas.  –le grito y me alejo de él.

jueves, 9 de mayo de 2013

Capitulo 7 Cascabel


Lo veo todo oscuro. Y oigo silencio. No distingo a ver nada y lo único que se me pasa por la cabeza es poder saber si he conseguido sacar a James.


-James, ¿ estas… estas aquí?- silencio. No lo he conseguido traer. Me toco el cascabel que me dio y lo aprieto. Pienso en usarlo, pero lo pienso. Pienso en que en realidad no le prometí  que no fuera a volver, y si no regreso, ¿qué podrían hacerle? Hace unas horas, casi muere, claro está, casi porque (aunque sin saberlo) hice que la maquina se estropeara. Y ahora que yo no estoy para impedirlo, dejo vía libre para que hagan lo que quiera con él. Podrían  matarlo. Pensándolo bien, regresar allí sería una forma de compensar lo que lleva haciendo por mi durante este tiempo, aunque yo no haya sabido de él hasta hace pocas horas. No puedo, simplemente soy  incapaz de dejarlo a su suerte. Y justo cuando cierro los ojos, y pienso en volver, alguien me coge de la muñeca. Voy a gritar pero me tapa la boca.


-Eh, tranquila, soy yo.- oigo que dice  una voz  familiar. James.


- Ei, ¿qué haces aquí?, y si llevas aquí desde un principio, ¿Por qué no respondiste?


- Gwendolyn, llegue un poco después que tu, estuviste ausente unos segundos y creí que no lo habías conseguido. Pero entonces fue como si algo me atrapara, solo vi una extraña luz de un color que no había visto nunca. Y nada mas llegue te oí hablar. Fui incapaz de formular palabra alguna. No por nada, simplemente por saber como reaccionarías si no me veías. Entonces agarraste el cascabel y pensé que me harías caso. Pero claro, luego recordé que en realidad, la Gwendolyn que llevo protegiendo años, es incapaz de dejar a alguien, que es por así decirse rebelde, aunque no es la palabra en este caso, que es incapaz de hacer lo que le piden, por que es la persona más cabezota que he conocido en la vida, porque su cabezonería supera todos los límites. Y entonces vi que ibas a volver y tuve que impedírtelo. – dice con una sonrisa en la cara. No sé porque, pero aparte de que me acaba de decir cabezota, soy incapaz de enfadarme.  - ¿Tienes idea de donde estamos? – pregunta. Niego con la cabeza.

-  No se, no pensé en un lugar en concreto, solo en salir de allí.

-Pues salgamos de donde quiera que estemos. – asiento. Saca una especie de extraña luz. Flota en su mano y comenzamos a andar.

-¿Qué es eso?

-¿Esto? – me enseña la luz. Asiento. – Un trozo de estrella.

-¿¡ Un trozo de estrella!?-  digo sorprendida. Ríe.

-Sí, un pequeño trozo de estrella, cogida por los niños nocturnos.

- ¿Niños nocturnos?

-Sí. Son como hadas, pero varones. Solo se mueve por la noche y son de buenos sentimientos, aunque también bastante traviesos. 

-Pero, creía que las estrellas quemaban.

- Las de esta galaxia.

- ¿¡Van a otras galaxias!? – ríe de nuevo.

- Claro que sí, tienen una especie de portales con los que van de una galaxia a otra en cuestión de segundos.

-Ah.

- Gwendolyn,¿ tienes aun el cascabel? No le veo sentido seguir caminando sin saber ni donde estamos ni hacia donde nos dirigimos. – llevo la mano al cascabel, lo cojo y se lo doy. – Gracias- dice con una sonrisa en la cara. ¿éste chico siempre sonríe? Lo toma y comienza a hacerlo sonar.  De repente aparece una luz, me da la mano y la aprieto con fuerza, somos absorbidos por una especie de huracán blanco.

                                                   ************


Aparecemos en  una especie de sala, con pareces color crema y suelo decorado con extraños dibujos. Un chico alto, de pelo castaño y ojos verdes se acerca. James aprieta mi mano, la suelta y comienza a andar hacia el chico. Se ponen a hablar. ¿Ese chico también será un guardián? Y si es asi, ¿todos los guardianes son atractivos? Y, ¿habrá guardianas? James le da una palmada en el hombro y se acerca a mi.


-Gwedolyn, este es Peter, síguele, te llevará a una habitación. Probablemente ohoy compartirás con Juliette, no se. Pero tienes que entender que volver a casa ahora es peligroso, por favor, por una vez en tu vida haz caso a alguien y quédate aquí, yo voy a ducharme, que llevo días sin poder.  –asiento me besa la mejilla y se aleja.

- Eh, tu, vamos, a no ser que te quieras quedar en el suelo a dormir, tampoco te lo voy a impedir.- dice el tal Peter serio. Que desagradable, no se parece en nada  a James que es la ternura encarnada. –Mira si quieres venir vienes y si no te quedas. – Se gira y comienza a andar. Tengo que correr para poder alcanzarle ya que sus zancadas pueden ser el dobles que las mías. Me dirige hacia una habitación y abre la puerta. – Hemos llegado. Mira seamos claros. Ni se te ocurra salir de aquí, se que James te lo ha dicho, pero es demasiado amable para que te lo tomes enserio. Yo no soy él así que te lo repito: haz solo el intento de salir y te aseuro que te arrepentirás día a día de haberlo hecho.

- Oh venga Peter, déjala.- se oye una voz dentro de la habitación. – Peter se va y decido entrar en la habitación. Veo a una chica alta, de pelo largo y liso negro y ojos verdes.

-Hola, soy Juliette, la prima de James, y al contrario que Peter, soy un rayo de sol- sonríe y comienza a reír. Es simpática y alegre, creo que me caerá bien. – no hombre –dice con una sonrisa en la cara- no soy tan creída. – Es guapa, muy guapa. Y se parece bastante a James.- encantada- me tiende la mano y la cojo.

- Yo soy Gwendolyn. Encantada también.

- ¿Sabes? Llámame tonta, pero creo que tu y yo seremos buenas amigas.

-Yo también lo creo.

domingo, 5 de mayo de 2013

Capítulo 6 Tu don


-¡¡¡¡¡NOO!!!!!!- grito. No se porque, pero simplemente grito. Un ruido. Y la maquina explota, mientras que el hombre de bata blanca abre los ojos y James deja de gritar. Respira agitadamente mientras me mira perplejo. ¿Qué ha sido eso?¿He sido yo? No creo, es imposible, ¿no?  Me quedo en silencio, mientras me muerdo el labio. El hombre de la bata llama al tal  Robert y se va. Estamos solos por unos minutos en los que solo estamos en silencio, mirando la maquina, la habitación y en algunos casos entre nosotros. Tengo miedo a hablar, miedo a lo que me diga, a lo que pase. Justo cuando voy a hablar llega el que se supone que será Robert, y libera a James de lo que lo sujetaba, o eso me parece.


- Yo que tu no huiría si no quieres que le hagamos daño. – Veo como James aprieta la mandíbula. Entonces Robert se acerca a mi y me libera también.  Rápidamente me pone un cuchillo sobre el cuello y comienza a andar, con James pisándole los talones. Recorremos un gran pasillo en silencio, unas cuantas habitaciones, y varios pasillos más, hasta llegar de nuevo áqinaa los asquerosos calabozos. Veo una rata y omito un grito. – Metete en la celda estúpido, o le rebano el cuello, ¿entiendes? – James se mete en la celda con poca gana, y Robert la cierra. Seguidamente me mete con un empujón en la de  enfrente.
Silencio. Solo me mira, al igual que yo a él, pero ninguno de los dos habla. Pasa un minuto. Tres. Diez. Y entonces habla.


-¿Cómo has hecho eso?

-No se. – respondo sinceramente. - ¿Crees que he sido yo?

- Si, estoy seguro. ¿Qué se te pasaba por la cabeza cuando rompiste la máquina?

-No se, supongo que no quería que te hicieran daño, tenía miedo, después de lo que has hecho por mi durante toda mi vida sin que yo me diera cuenta, solo deseaba que la máquina se rompiese.

- Espera, repite eso último.

- ¿Qué solo deseaba que la máquina se rompiese?

- Exacto.

-¿Qué pasa?

-Creo que ya sabemos cual es tu don.

- Ah, ¿si?

- ¿Todavía no te has dado cuenta, Gwendolyn?

- ¿Darme cuenta de qué?

- De tu don, creo que puedes hacer cosas con la mente.

- ¿En enserio? -  tartamudeo.

- Eso creo, aunque se todas formas necesitarías entrenamiento.  Yo que ti tendría cuidado con  lo que puedes hacer. Si quieres  puedo entrenarte medianamente, quizá si lo conseguimos rápido podemos salir de aquí gracias a ti. Será candado, ¿estás dispuesta?

- Claro que si, si eso implica salir de aquí, haré lo que sea.

-Vale. Concéntrate. Piensa en que quieres estar en mi celda, es una distancia corta. Concéntrate, se que puedes hacerlo.


Cierro los ojos y me concentro todo lo posible. Me visualizo a su lado, y entonces lo oigo hablar.

-¡Bien Gwengolyn, sabía que podrías!

Abro los ojos y lo veo a mi lado, sonriendo. ¿De verdad lo he conseguido?   Pongo las dos manos sobre mi boca y comienzo a reírme nerviosa. Sin pensarlo salto sobre él y lo abrazo. El al principio se queda extrañado, pero luego me abraza y ríe.

-¡Lo has conseguido Gwendolyn! ¡¿ Sabes lo que es significa?!

-¿Qué podemos salir de aquí?

- No se si estas preparada para sacarme a mi también, pero se si puedes tu sola, si te concentras, ya lo has hecho un vez, podrás otra.
Le suelto  y doy un par de pasos hacia atrás. – Si tu no vienes conmigo, yo no salgo de aquí. No  pienso dejarte con esos dementes que quieren matarte.

-Gwendolyn, por favor, no quiero que corras mas peligro.

- Me da igual, ya que sabemos cual es mi don podremos usarlo, estropear cualquier plan que tengan.

-  Es peligroso, y lo sabes.

-Déjame intentar sacarnos a los dos, por favor James.

-Solo si me prometes una cosa.

-Dime.

- Si no lo consigues, si solo consigues salir tu, no vuelas, busca ayuda. Toma esto.

- ¿El qué?


Me da una especie de cascabel con una cadena.

-Cuélgatelo. Si no consigues sacarme, hazlo sonar, aparecerá alguien y te ayudará.

-Vale.  – digo y me cuelgo el cascabel al cuello. – Pero no te prometo no volver si no consigo traerte.

Sonríe y me mira con ojos suplicantes, entonces le agarro la muñeca y se la aprieto. Me concentro más que antes. Más que nunca y dejo de sentir el suelo a mis pies.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Capitulo 5 Estupido


Noto un sabor amargo en mi boca y una sensación de culpabilidad enorme.  A sido culpa tuya estúpida, a sido culpa tuya. Son las únicas palabras que suenan en mi cabeza. Oigo de nuevo un ruido y corro a tumbarme, no romperé la promesa, eso si que no. Oigo una especie de chirrido que hace que me piten los oídos, a continuación como si una puerta se abriese. En ese momento veo una gran luz que inunda la sala seguida por oscuridad.

                             *******************************************

Despierto en una sala iluminada tumbada en una especie de camilla medica. Trato de levantarme pero hay algo que me lo impide, como si fuera una especie de fuerza, como si estuviera atada.  Levanto la cabeza todo lo que puedo, pero no puedo ver lo que me retiene. Tengo una extraña sensación de fatiga, pero me olvido rápidamente de ella cuando observo lo que tengo a mi alrededor. A mi lado otra camilla como la mía, con James dormido en ella. Sumergido en un profundo sueño. Tiene el rostro relajado, sin expresión alguna. De repente comienza a sonar una especie de  pitido que proviene de una maquina a la que parece estar conectad. No puedo evitar asustarme ¿se estará muriendo? Aparto esa idea de mi cabeza al ver que su rostro cambia por uno de terror. No creo que los muertos puedan cambiar de gestos faciales, a no ser que los guardianes si puedan… no lo creo, sinceramente. Entonces despierta, con la respiración acelerada y trata de levantarse, tal y como había hecho yo unos minutos antes. Deja de forcejear y mira a su alrededor. Entonces me ve. Por un momento pienso que quizá se tranquilice al verme, allí, sana y salva. Pero no. Su expresión cambia y noto la rabia en ella. No habla. No se mueve. Solo me mira furioso. Es en cierto modo inquietante.

-Hola James- digo haciendo esfuerzo por no sonar preocupada. Me da miedo la forma en que me mira.
-Veo que te han atrapado, que se han dado cuenta de que estabas consciente. Ya habrán empezado con las estúpidas pruebas. Soy el peor guardián de la historia. Estoy convencido de que se me expulsara del tabulam custodes.

- ¿De donde?

- Del consejo de guardianes. Más conocido como tabulam.

-Oh venga, ¿no piensas en otra cosa que no sea en protegerme y en lo  mal que has hecho tu trabajo?
No le da tiempo a responder porque entra un hombre de pelo grisáceo con una larga bata blanca y unas gafas de montura color dorado. De mediana estatura y bastante robusto. Veo como se acerca con un paso acelerado con cara seria. Se detiene y pasa la mirada de James mi, y luego al revés.

-Veo que ya habéis hablado. Oh pequeña Gwendolyn, deberías habernos avisado nada más despertarte, o quizá decírselo a Robert, que ya sabemos que lo oíste hablar con James nada mas despertarte.- dice con un tono amable demasiado fingido. Se nota que no es verdad. Se gira hacia James. – Y tu, niño estúpido –dice con un tono extraño, como neutral, como si no quisiera mostrar lo que piensa, lo que siente.- ¿De verdad creías que no nos daríamos cuenta de que había despertado? ¿Qué te bastaría con hacerle prometer que fingiera estar inconsciente? ¿Cuánto creías que tardaríamos en darnos cuenta? Eres más tonto de lo que pensaba. Ya no nos sirves para nada, creo que será mejor que acabemos contigo ya ¿no?- miro a James y veo que aprieta la mandíbula. No pueden hacerle nada. No. Veo que el asqueroso científico se acerca a una máquina y empieza a darle a varios botones. El aparato comienza a emitir extraños ruidos, y a James comienza a ponérsele la cara blanca y empieza a gritar.