-¡¡¡¡¡NOO!!!!!!- grito. No se porque, pero simplemente
grito. Un ruido. Y la maquina explota, mientras que el hombre de bata blanca
abre los ojos y James deja de gritar. Respira agitadamente mientras me mira
perplejo. ¿Qué ha sido eso?¿He sido yo? No creo, es imposible, ¿no? Me quedo en silencio, mientras me muerdo el
labio. El hombre de la bata llama al tal
Robert y se va. Estamos solos por unos minutos en los que solo estamos
en silencio, mirando la maquina, la habitación y en algunos casos entre
nosotros. Tengo miedo a hablar, miedo a lo que me diga, a lo que pase. Justo
cuando voy a hablar llega el que se supone que será Robert, y libera a James de
lo que lo sujetaba, o eso me parece.
- Yo que tu no huiría si no quieres que le hagamos daño. –
Veo como James aprieta la mandíbula. Entonces Robert se acerca a mi y me libera
también. Rápidamente me pone un cuchillo
sobre el cuello y comienza a andar, con James pisándole los talones. Recorremos
un gran pasillo en silencio, unas cuantas habitaciones, y varios pasillos más,
hasta llegar de nuevo áqinaa los asquerosos calabozos. Veo una rata y omito un
grito. – Metete en la celda estúpido, o le rebano el cuello, ¿entiendes? –
James se mete en la celda con poca gana, y Robert la cierra. Seguidamente me
mete con un empujón en la de enfrente.
Silencio. Solo me mira, al igual que yo a él, pero ninguno
de los dos habla. Pasa un minuto. Tres. Diez. Y entonces habla.
-¿Cómo has hecho eso?
-No se. – respondo sinceramente. - ¿Crees que he sido yo?
- Si, estoy seguro. ¿Qué se te pasaba por la cabeza cuando
rompiste la máquina?
-No se, supongo que no quería que te hicieran daño, tenía
miedo, después de lo que has hecho por mi durante toda mi vida sin que yo me
diera cuenta, solo deseaba que la máquina se rompiese.
- Espera, repite eso último.
- ¿Qué solo deseaba que la máquina se rompiese?
- Exacto.
-¿Qué pasa?
-Creo que ya sabemos cual es tu don.
- Ah, ¿si?
- ¿Todavía no te has dado cuenta, Gwendolyn?
- ¿Darme cuenta de qué?
- De tu don, creo que puedes hacer cosas con la mente.
- ¿En enserio? - tartamudeo.
- Eso creo, aunque se todas formas necesitarías
entrenamiento. Yo que ti tendría cuidado
con lo que puedes hacer. Si quieres puedo entrenarte medianamente, quizá si lo
conseguimos rápido podemos salir de aquí gracias a ti. Será candado, ¿estás
dispuesta?
- Claro que si, si eso implica salir de aquí, haré lo que
sea.
-Vale. Concéntrate. Piensa en que quieres estar en mi celda,
es una distancia corta. Concéntrate, se que puedes hacerlo.
Cierro los ojos y me concentro todo lo posible. Me visualizo
a su lado, y entonces lo oigo hablar.
-¡Bien Gwengolyn, sabía que podrías!
Abro los ojos y lo veo a mi lado, sonriendo. ¿De verdad lo
he conseguido? Pongo las dos manos
sobre mi boca y comienzo a reírme nerviosa. Sin pensarlo salto sobre él y lo
abrazo. El al principio se queda extrañado, pero luego me abraza y ríe.
-¡Lo has conseguido Gwendolyn! ¡¿ Sabes lo que es
significa?!
-¿Qué podemos salir de aquí?
- No se si estas preparada para sacarme a mi también, pero
se si puedes tu sola, si te concentras, ya lo has hecho un vez, podrás otra.
Le suelto y doy un
par de pasos hacia atrás. – Si tu no vienes conmigo, yo no salgo de aquí. No pienso dejarte con esos dementes que quieren
matarte.
-Gwendolyn, por favor, no quiero que corras mas peligro.
- Me da igual, ya que sabemos cual es mi don podremos
usarlo, estropear cualquier plan que tengan.
- Es peligroso, y lo
sabes.
-Déjame intentar sacarnos a los dos, por favor James.
-Solo si me prometes una cosa.
-Dime.
- Si no lo consigues, si solo consigues salir tu, no vuelas,
busca ayuda. Toma esto.
- ¿El qué?
Me da una especie de cascabel con una cadena.
-Cuélgatelo. Si no consigues sacarme, hazlo sonar, aparecerá
alguien y te ayudará.
-Vale. – digo y me
cuelgo el cascabel al cuello. – Pero no te prometo no volver si no consigo
traerte.
Sonríe y me mira con ojos suplicantes, entonces le agarro la
muñeca y se la aprieto. Me concentro más que antes. Más que nunca y dejo de
sentir el suelo a mis pies.
No hay comentarios:
Publicar un comentario