-Finge seguir dormida- dice para mi sorpresa y muy
seriamente. – Te prometo que te daré mi comida, lo que quieras, pero no hagas
nada, que no sepan que has despertado hasta que no se me ocurra algo que hacer.
Solo te pido eso, hazlo por favor.
Asiento. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Tampoco me pide tanto,
no será tan difícil. Solo espero que se le ocurra algo rápido. Tengo muchísima
ganas de salir de aquí. Tengo miedo por lo que me pueda pasar o lo que puedan hacer.
-Gracias. –dice aliviado. –Te prometo que pensaré rápido,
encontraré la forma de salir de aquí, y no dejaré que te pase nada. Lo juro.
Para cuándo me doy cuenta de lo que me ha dicho unos minutos antes, de que
llevaba días sin comer, ya me he terminado la manzana.
- Has dicho que llevabas días sin comer, ¿por qué me has
dado la manzana?- digo con voz apagada y pensativa. ¿Por qué lo habrá hecho? No
me entra en la cabeza.
-Tu la necesitabas más que yo. Además tengo el asqueroso
puré aquí.
- Cómetelo- digo con voz firme.
-¿Qué? – dice extrañado.
- Que te lo comas. Que yo te vea. – ordeno. – Has dicho que
hace mucho que no comes, no puedes estar sin alimentarte. – creo que estoy
sonando demasiado dura- Por favor – añado.
Asiente. Se agacha y vuelve a subir con un plato lleno de
una especie de liquido verde. Asqueroso.
Pone mala cara y empieza a comer. Me arrepiento de haberle dicho que se lo
coma, no tiene buena pinta, para nada. Para por un momento y parece que esta a
punto de vomitar.
-¡PARA! ¡NO COMAS MÁS! - Pero para cuando lo digo, vomita, y
seguidamente cae al suelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario