Lo veo todo oscuro. Y oigo silencio. No distingo a ver nada
y lo único que se me pasa por la cabeza es poder saber si he conseguido sacar a
James.
-James, ¿ estas… estas aquí?- silencio. No lo he conseguido
traer. Me toco el cascabel que me dio y lo aprieto. Pienso en usarlo, pero lo
pienso. Pienso en que en realidad no le prometí
que no fuera a volver, y si no regreso, ¿qué podrían hacerle? Hace unas
horas, casi muere, claro está, casi porque (aunque sin saberlo) hice que la
maquina se estropeara. Y ahora que yo no estoy para impedirlo, dejo vía libre
para que hagan lo que quiera con él. Podrían
matarlo. Pensándolo bien, regresar allí sería una forma de compensar lo
que lleva haciendo por mi durante este tiempo, aunque yo no haya sabido de él
hasta hace pocas horas. No puedo, simplemente soy incapaz de dejarlo a su suerte. Y justo
cuando cierro los ojos, y pienso en volver, alguien me coge de la muñeca. Voy a
gritar pero me tapa la boca.
-Eh, tranquila, soy yo.- oigo que dice una voz
familiar. James.
- Ei, ¿qué haces aquí?, y si llevas aquí desde un principio,
¿Por qué no respondiste?
- Gwendolyn, llegue un poco después que tu, estuviste
ausente unos segundos y creí que no lo habías conseguido. Pero entonces fue
como si algo me atrapara, solo vi una extraña luz de un color que no había
visto nunca. Y nada mas llegue te oí hablar. Fui incapaz de formular palabra
alguna. No por nada, simplemente por saber como reaccionarías si no me veías.
Entonces agarraste el cascabel y pensé que me harías caso. Pero claro, luego
recordé que en realidad, la Gwendolyn que llevo protegiendo años, es incapaz de
dejar a alguien, que es por así decirse rebelde, aunque no es la palabra en
este caso, que es incapaz de hacer lo que le piden, por que es la persona más
cabezota que he conocido en la vida, porque su cabezonería supera todos los
límites. Y entonces vi que ibas a volver y tuve que impedírtelo. – dice con una
sonrisa en la cara. No sé porque, pero aparte de que me acaba de decir
cabezota, soy incapaz de enfadarme. -
¿Tienes idea de donde estamos? – pregunta. Niego con la cabeza.
- No se, no pensé en
un lugar en concreto, solo en salir de allí.
-Pues salgamos de donde quiera que estemos. – asiento. Saca
una especie de extraña luz. Flota en su mano y comenzamos a andar.
-¿Qué es eso?
-¿Esto? – me enseña la luz. Asiento. – Un trozo de estrella.
-¿¡ Un trozo de estrella!?-
digo sorprendida. Ríe.
-Sí, un pequeño trozo de estrella, cogida por los niños
nocturnos.
- ¿Niños nocturnos?
-Sí. Son como hadas, pero varones. Solo se mueve por la
noche y son de buenos sentimientos, aunque también bastante traviesos.
-Pero, creía que las estrellas quemaban.
- Las de esta galaxia.
- ¿¡Van a otras galaxias!? – ríe de nuevo.
- Claro que sí, tienen una especie de portales con los que
van de una galaxia a otra en cuestión de segundos.
-Ah.
- Gwendolyn,¿ tienes aun el cascabel? No le veo sentido
seguir caminando sin saber ni donde estamos ni hacia donde nos dirigimos. –
llevo la mano al cascabel, lo cojo y se lo doy. – Gracias- dice con una sonrisa
en la cara. ¿éste chico siempre sonríe? Lo toma y comienza a hacerlo sonar. De repente aparece una luz, me da la mano y
la aprieto con fuerza, somos absorbidos por una especie de huracán blanco.
************
Aparecemos en una
especie de sala, con pareces color crema y suelo decorado con extraños dibujos.
Un chico alto, de pelo castaño y ojos verdes se acerca. James aprieta mi mano,
la suelta y comienza a andar hacia el chico. Se ponen a hablar. ¿Ese chico
también será un guardián? Y si es asi, ¿todos los guardianes son atractivos? Y,
¿habrá guardianas? James le da una palmada en el hombro y se acerca a mi.
-Gwedolyn, este es Peter, síguele, te llevará a una
habitación. Probablemente ohoy compartirás con Juliette, no se. Pero tienes que
entender que volver a casa ahora es peligroso, por favor, por una vez en tu
vida haz caso a alguien y quédate aquí, yo voy a ducharme, que llevo días sin
poder. –asiento me besa la mejilla y se
aleja.
- Eh, tu, vamos, a no ser que te quieras quedar en el suelo
a dormir, tampoco te lo voy a impedir.- dice el tal Peter serio. Que desagradable,
no se parece en nada a James que es la
ternura encarnada. –Mira si quieres venir vienes y si no te quedas. – Se gira y
comienza a andar. Tengo que correr para poder alcanzarle ya que sus zancadas
pueden ser el dobles que las mías. Me dirige hacia una habitación y abre la
puerta. – Hemos llegado. Mira seamos claros. Ni se te ocurra salir de aquí, se
que James te lo ha dicho, pero es demasiado amable para que te lo tomes
enserio. Yo no soy él así que te lo repito: haz solo el intento de salir y te
aseuro que te arrepentirás día a día de haberlo hecho.
- Oh venga Peter, déjala.- se oye una voz dentro de la habitación.
– Peter se va y decido entrar en la habitación. Veo a una chica alta, de pelo
largo y liso negro y ojos verdes.
-Hola, soy Juliette, la prima de James, y al contrario que
Peter, soy un rayo de sol- sonríe y comienza a reír. Es simpática y alegre,
creo que me caerá bien. – no hombre –dice con una sonrisa en la cara- no soy
tan creída. – Es guapa, muy guapa. Y se parece bastante a James.- encantada- me
tiende la mano y la cojo.
- Yo soy Gwendolyn. Encantada también.
- ¿Sabes? Llámame tonta, pero creo que tu y yo seremos
buenas amigas.
-Yo también lo creo.
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