-Pero
¿especial?- pregunto alucinando.
–Si – repite- Se que
es demasiada información en tan poco tiempo, y se supone que hasta unos años no
te tendrías que haber enterado, pero creo que es mejor que te enteres de todo.
-¿¡De todo!? O sea… ¿¡Qué
hay más!?- Mi reacción parece hacerle gracia porque suelta una leve carcajada.
- No te rías- digo mientras frunzo el ceño. Deja de reírse y sonríe.
– A ver,
eres especial. – empieza. – Tienes un don, aunque hasta que no te hagan unas pruebas
no sabemos cual.
- ¿Y solo yo tengo ese don?- pregunto.
–
Hay pocas personas con el don en el mundo, Gwendolyn, y solo una persona tiene
el mismo don, se podría decir que dicho don es único e irrepetible.
- ¿Y por qué estoy aquí?¿ Y tu por qué estas aquí?- pregunto.
– Empecemos por partes, por
favor, llevo días durmiendo poco, mi cabeza no da para tanto. Preguntas de una
en una.
–Vale, lo siento. ¿Qué
hago aquí?
-No
lo sientas –dice sonriendo. – Al parecer se enteraron de que tu eres de las
pocas que tienes un don. Creo que saben cual tienes, no lo sé. Probablemente querrán
utilizarte para algún mal propósito.
-
¿Qué pueden pretender?- pregunto asustada.
–No lo sé, ojala
lo supiera.
–Y tú, ¿por
qué estas aquí?
-
Gwendolyn, estos tipos llevaban tiempo detrás de ti, y siempre te protegía de
ellos, pero no sé como, un día desperté aquí. Llevaré una semana aproximadamente.
Una semana en la que has estado desprotegida, expuesta a los peligros. Lo siento,
de verdad. Me intentaban sonsacar información. Donde te podían encontrar, como
atraparte… Me negué rotundamente a decir nada y estuve y tres días sin comer y
sin beber. Y cuando hoy de repente me han traído comida, me di cuenta de que
algo iba mal, pero en ningún momento hubiera pensado que se trataba de que te habían
atrapado. Y entonces levanté la cabeza y te vi y me di cuenta de que después de
tantos tiempo protegiéndote lo había fastidiado todo. – estaba triste, se le
veía arrepentido, pero sabía que no había hecho nada apropósito, me sentí mal
por el.
–Por
favor no te pongas así. Sé que no has
hecho nada malo, al contrario. – dije triste, tratando de sonreír.
–Por
favor, hazme un favor.
–Lo
que quieras. – digo tratando de hacer que se sienta mejor, tratando de no tener
miedo por que lo que me pida puede que sea imposible, tratando de asimilar toda
la información, tratando de no llorar por estar encerrada, por no saber cuando
saldré de aquí ni que querrán de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario