-No te sigo- admito.
–Es de esperar. –dice con tono cansado. - ¿Tienes hambre?
-Miro hacia abajo y me
froto la tripa. ¿Desde cuándo no como? Me limito a asentir y él me sonríe.
–Toma, ten cuidado de que no se caiga –dice. Y acto seguido me tira una
manzana. Saco las manos como puedo por las rejas y la cojo por los pelos.
-¿Pero
qué vas a comer tu entonces?- digo dudando un poco, aunque no se que respuesta
espero, la verdad, ya que me muero de hambre. Pienso que no debería haber
preguntado, pero al momento hago que este pensamiento se vaya de mi mente.
¿Desde cuándo soy tan egoísta?
-No te
preocupes, tengo un plato lleno de comida asquerosa- creo que ve que pongo mala
cara- no te preocupes, -continua- no tengo hambre. Además ya he hecho demasiado
mal dejándote desprotegida, no quiero que te mueras de hambre. –dice sonriendo.
–Gracias. –digo y muerdo la manzana. No sabe como de costumbre, pero no
me importa. - ¿Me puedes explicar que es eso de los guardianes? No lo entiendo…
-Claro.
A ver como te lo explico para que lo entiendas. ¿Sabes todo eso de que a los
niños pequeños los protege un ángel de la guarda? Pues esto es así hasta que
cumplen los 13 eso cambia, y pasamos a proteger los guardianes. Nos dejan
ejercer a partir de los 14 años aproximadamente, aunque claro, todo depende de
la preparación que hayas recibido y tus capacidades. Nuestra misión es proteger
a las personas que nos mandan.
–Entonces… sois… ¿Ángeles? –digo sin entender mucho.
–No. Nadie sabe de donde procedemos exactamente, solo sabemos que tenemos
una misión para la que nacemos, y ya desde pequeños tenemos asignado a un humano.
Al prepararte, además de los ejercicios básicos, a veces observamos a nuestro protegido,
para saber como reacciona, conocerlo, para ayudarlos mejor.
–¿Y
todas las personas tenemos guardianes?
-No.
Solo las personas especiales.
-¿Especiales?-
pregunto asombrada.
-
Si. –Responde como si fuera la cosa mas normal del mundo-.
No hay comentarios:
Publicar un comentario